La reivindicación de Tomey

Armando Tomey puede descansar en paz. No es que se haya muerto, solavaya. Pero hace casi 30 años lo acosa el eco de sus nefastos “oh, Charito, oh”, y eso debe cansar su poquito. O cuando menos acomplejar: aquel bocadillo es el único recuerdo que tiene la gente de su actuación en Sol de Batey.

Ok, tuvo cierto mérito histriónico cuando hizo de maricón en La cara oculta, pero su señorito Antonio ha sido uno de los personajes menos orgánicos jamás interpretado en la televisión cubana.

Aquella mala sombra perdura no solo porque recitaba sus parlamentos como letanías, sino porque era una mediocre excepción en tiempos en que el talento era la norma: quizás me estoy poniendo viejo, pero aquellos sí eran actores. O quizás se escribían mejores guiones. O los directores era inconformes. O qué se yo…

Yo solo sé que ahora no actúan: declaman…

Hoy día es casi imposible echarse un audiovisual cubano sin tener la sensación de que todos sus protagonistas imitan a Luis Carbonell. Pero sin el genio del Acuarelista. Y mucho menos su capacidad de comunicar. Pero no. Son incapaces de vendernos una historia ya de por sí bastante increíble, eufemista y pacata. O el otro extremo, oportunistamente marginal o alternativa. En los tiempos que corren, el estilo Tomey no es la excepción, es el martirio de Stanivslasky…

Lo de la televisión cubana ya no tiene nombre. O sí lo tiene, pero apesta. Y uno tampoco es Dios para juzgar tanto dramatizado infame, ni tanto programa que se crea diferente o rompedor solo porque sus directores tengan oxiuro. La culpa es del post-modernismo, que lo justifica todo: en nombre del post-modernismo cualquier torpeza es innovación, cualquier bazofia arte y cualquier mequetrefe actor. O actriz, si está lo suficientemente buena. Y a veces ni eso…

Jamás han hecho una aventura como El Puma, El capitán Tormenta, Hermanos, Orden de ataque, Los Papaloteros o Los Pequeños Fugitivos originales: Kike Quiñones será muy cómico en los Aquelarres, pero su Bandurria no le llega al calcañal al de Alexis Valdés. Como tampoco Tras la huella se le acerca a aquellos Día y Noche de Villazón y compañía. A falta de buenas historias, intérpretes indudablemente talentosos y consagrados se encasillan. ¿Será la falta de recursos, o una solapada campaña para incentivar la lectura, la natalidad o la unidad del barrio?

Pero como “no hay más ná”, todo se perdona. Al final la televisión es efímera, algo para matar el tiempo antes de dormir y tener otro tema del que hablar mal al día siguiente. Pocas cosas trascienden en la televisión, salvo esas viejas series y aventuras que nos recuerdan los buenos viejos tiempos, y algunas frases antológicas, como el “me va de pinga” que le soltó Echanove a Raquel Mayedo en Contacto. O el “esto está de (ídem) queridos amiguitos, papaítos y abuelitos” del irrepetible Armando Calderón en la Comedia Silente.

Al igual que una excelente colega y paisana, yo también quisiera saber dónde diantres se mete tanto graduado del ISA y San Antonio. O por qué no realizan castings más abarcadores en este país, donde lo que más abunda es el talento para actuar: aquí el que más y el que menos algún día ha representado un papel. Y lo hace convincente, aunque no esté convencido…

Actúa el buscavidas que por cualquier nadería te clava 100 pesos, después de llorarte mil miserias y comentarte que “lo tuyo está complicao”, y jurarte que por “esa pincha yo cobro 150, pero me has caído bien y… es más… ¡Voy a ayudarte!”… Y actúa uno cuando finge creérselo…

Actúa, parapetado tras su panza, el funcionario de amplia papada cuando asegura con gesto de reafirmación revolucionaria que se trabaja fuertemente en la solución del problema, un problema que él conoce y sufre como un trabajador más, y suelta par de frases coloquiales, para que la gente le crea que él es parte de esa masa que no tiene culpa de nada y lo sufren todo.

Actúa el estudiante que no estudió para el examen, y en plena prueba simula un ataque de asma y pide agua desesperadamente, y el sanaco del profesor sale a buscar un vaso, mientras el agonizante abre la libreta, revisa su “chivo” y coteja respuestas con el vecino. Y es capaz de poner cara de “libré por poco”, entre sorbos de agua, mientras agradece al profesor…

Actúa el mujeriego que se cree más macho porque mantiene 30 aventuras a la vez. Actúa la mujer que se venga de esos 30 tarros pegándoselos al mujeriego en su propia cama, y diciéndole luego “mi rey”. Actúa el fiñe que en un santiamén arma una perreta pública, viva estampa del sufrimiento infantil que se apaga automáticamente cuando nadie le hace un puto caso…

Y en fin… Actúa el que piensa una cosa, dice otra y hace una diferente. Actúa el león de pasillo y cordero de asamblea. Actúa el deportista que lanza dedicatorias que no siente… En Cuba actúa todo el mundo menos los que tienen que hacerlo, porque para eso les pagan, y mejor que a mí. A los mejorcitos le dan el premio Caricato. Los demás son apenas Caricaturas. O Caraduras…

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10 comentarios sobre “La reivindicación de Tomey

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  1. Querido Charly, en una salpicadura de nostalgia me acordé de ti y revisé el Fufú, este post tuyo me ha puesto más nostálgica aún, como siempre un encanto con la palabra y la escritura, eres de lo mejor que tiene este pais, se te extraña…bandido, mi bandido favorito.

  2. Gracias, mil gracias por volver. Y mejor no darle al tema que tocas, porque sería de infarto. Creo que las aventuras de las siete y media murieron con El Conde de Montecristi, que no brillaba por su calidad, pero fue lo último decente en emitirse.

  3. Tomey supero con creces esa etapa y el “”oh,Charito , oh…” aunque
    inolvidable no fue nefasto como lo calificas ni creo tampoco motivo de
    complejos porque dignamente con posteriores actuaciones a Sol de Batey
    supo imponerse como favorito de muchos .

  4. Genial Charly, genial he sortado las tripas con tu post, pero una risa amarga mi hermano porque es la pura verdad pero bueno eso ya lo sabías porque de lo contrario no estuviera publicado.

  5. Charly, este plato de fufú con empellas me ha quitado el hambre. Quedé completamente satisfecha con lo que dices, no le sumaría ni una coma y no le quitaría ni una mala palabra. Es más: recomiendo que lo lean con sonidos onomatopéyicos y lenguaje corporal incluidos en algún matutino del ICRT. Aunque, pensándolo bien, sabrán lo que son los matutinos en el ICRT? Un beso, me alegro que haya otro post después de aquella Nota Oficial…

  6. La cosa empieza desde pequeños. Me pidieron hacer un corto de uno de mis posts de cuando eran niño. Lo único que pedí es que nadie de La Colmenita, por favor. Yo tengo demasiadas ideas en este tema, así que no voy siquiera a comenzar porque me molesto. Gracias por hacerlo tú. Y sí: en el pasado eran mejores.

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